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“El presupuesto 2021 es un punto de partida”, consideró Germán Martínez

– El presupuesto plantea esto: un año en elque no sólo podamos consolidar el crecimiento económico que venía afectado por el gobierno de Mauricio Macri y que también se vio sumamente afectado por la pandemia, sino que podamos profundizar los elementos claves como la generación de empleo y la posibilidad concreta de que los argentinos, a la hora de percibir sus ingresos, le ganen a la inflación. Que haya un crecimiento actual del salario en la Argentina. En ese marco, la provincia de Santa Fe va a recibir según la estimación unos $ 435.000 millones de pesos por recursos coparticipables y otras transferencias automáticas. Esto es dinero que se inyecta en distintas cuentas del gobierno de Santa Fe y que luego el gobernador direcciona de acuerdo a las leyes de coparticipación entre la provincia y los municipios. Además, el presupuesto nacional plantea una inversión whole del gobierno nacional en la provincia qué ronda los $ 548.000 millones, de los cuales rescato especialmente los casi $ 40.000 millones que van a ir a gastos de capital y también de obra pública, a por convenio de la provincia con los municipios, o por inversión directa del gobierno nacional en el territorio santafesino. Eso es valorable: son casi $ 13.000 millones que se van a volcar a obras viales, más de $ 300 millones que van a ir a distintas obras de saneamiento. Obviamente hay presupuesto en las universidades. Es un presupuesto positivo, pero es un punto de partida y no un punto de llegada. Seguramente en el tratamiento en comisión analizaremos a fondo punto por punto, y esperemos que la media sanción que le demos a la ley incorpore más miradas, más elementos y precisiones que puedan venir muy bien para nuestra provincia. Desde ya, este año contamos con un presupuesto aprobado en tiempo y forma y claramente fue el primero que analizó la variable pospandemia. No me cabe la menor duda de que desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo el presupuesto para 2022 es mucho más positivo que el de 2021.

– Un tema que es recurrente cada vez que se discute el presupuesto es el de la deuda histórica de la coparticipación de Santa Fe. ¿Está incluido, o se va a incluir durante el debate?

– En este presupuesto lo que seguramente haremos es analizar en qué situación estamos respecto a los plazos y si es necesario, vamos a impulsar un artworkículo, porque nos da la sensación de que tiene que haber un resorte administrativo para avanzar propiamente en materializar lo que ya no es motivo de polémica, sino una obligación que tiene que hacerse cargo el gobierno nacional a partir de un paso de la Corte Suprema de Justicia que debe realizar el cómputo definitivo de los intereses de la deuda que tiene la Nación con la provincia de Santa Fe. Lo que no le podemos pedir al presupuesto nacional es que pueda contar con esos recursos, si no hay un cálculo definitivo.

– Atento a las discusiones abiertas sobre la situación fiscal. ¿Será muy distinto el presupuesto que salga del Congreso, que el que entró?

– El año pasado, donde no hubo elecciones, entre lo que mandó el Ejecutivo y lo que salió aprobado por el Congreso, hubo un escenario de cambios provocados básicamente por el trabajo en la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Eso da claramente la señal de que el proyecto es un punto de partida de una discusión en la que se contempla un montón de situaciones territoriales, básicamente del reclamo de las provincias para atender cuestiones concretas, sectoriales, que son importantes. Hay un montón de situaciones sociales que pueden aparecer en la coyuntura y que requieran poner una mirada más intensa sobre algún aspecto del presupuesto. De todas maneras, una cosa es planificar los grandes números, que da la sensación de que no va a haber demasiado margen en basic para que haya modificaciones , salvo algunos aspectos muy específicos. Y después seguramente habrá gran cantidad de cambios que se van a generar y que son parte del proceso de discusión de las leyes. Esto también hay que pasarlo por la variable de la política electoral, porque las elecciones de días atrás no fueron del todo favorables para el Frente de Todos. Creo que hay un debate no sólo alrededor de la orientación del presupuesto 2022 sino de la ejecución del año 2021, que parece que le da una especial intensidad. Yo valoro que tengamos este debate a la luz de la sociedad. También creo que en la discusión presupuestaria se va a hablar mucho del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Por algún motivo, el presupuesto supone que el año que viene la Argentina no va a tener que enfrentar los vencimientos, los u$s 19.000 millones que tendríamos que pagar el año que viene y los u$s 23.000 millones en 2023, según las negociaciones que hizo Macri. Si el año que viene tenemos que pagar esos montos, prácticamente no se podría hacer obra pública y no habría subsidios en la Argentina. Espero que en la discusión parlamentaria este tema esté presente, porque si no hablamos de un peso más o un peso menos para determinada obra, y no hablamos que si el año que viene no hay acuerdo con el FMI este presupuesto vuela por los aires. Hay que ser prudentes, con la convicción de que tenemos que juntarnos entre todos a resolver un problema que generaron algunos.

– ¿Qué lectura hace del resultado de las últimas Paso y qué puede pasar en noviembre?

– Cuando uno tiene un resultado alejado de la expectativa, como político se puede hacer cualquier cosa pero lo que no se puede hacer es meter tierra debajo de la alfombra. Uno debe tener un proceso de reflexión interna que nos permita qué es lo que quisieron decir los electores al Frente de Todos y algo más complejo: qué es lo que nos quisieron decir aquellos argentinos que ni siquiera fueron a votar. Ello requiere un estudio y un análisis muy profundo de la situación. Sobre esto tenemos hipótesis que iremos viendo con el desarrollo en las semanas. Necesitamos desde ahora hacernos cargo de la agenda que le pusimos a los argentinos en el año 2019, acompañada mayoritariamente por el pueblo argentino. Eso tiene que ver con la formalización del trabajo, con los ingresos, el desarrollo industrial y la posibilidad de seguir creciendo y agregando valor. En ese sentido, bienvenido sea el proyecto de ley de inversiones en la agroindustria. Hay una gran cantidad de cosas que tenemos que hacer pero básicamente creo que pasan por el trabajo y sueldos que le ganen a la inflación. Después, hay un montón de otros temas que tienen que ver con la vida cotidiana que se alejan de lo económico, pero que son muy importantes, como educación. Se necesita un shock de presencialidad escolar que permita recuperar en el menor tiempo lo perdido en pandemia . Y ay un tema que preocupa mucho que es el de los alquileres: no sólo tenemos el problema del derecho básico de acceso a la vivienda propia sino que además para aquellos que tienen que rentar tenemos en partes solucionados los incrementos anuales, pero están desguarecidos frente los primeros contratos o a la renovación del contrato. Hay un montón de situaciones de las que nos tenemos que ir haciendo cargo y que afectan a sectores tradicionalmente medios que se han visto complicada su situación económica tanto con Macri como con la pandemia.

– ¿No hay un déficit de acción política o estrategia política entre las causas del resultado electoral?

– Yo creo que cuando los resultados electorales no son buenos, tenemos que partir de la base que debe haber seguramente problemas de gestión, de comunicación. O sea que hay cosas que hiciste bien y no terminaste de comunicar o de capitalizar en términos sociales. También debemos tener problemas de configuración política, que tienen que ver con llevar adelante una coalición federal de gobierno inédita en la Argentina, donde el peronismo encabeza una coalición mucho más amplia que la que habitualmente presentaba en las elecciones. Yo tengo la obligación de pensar que pudimos haber tenido déficit en los tres ejes y ayudar en la configuración de soluciones en los tres sentidos que decía antes. Lo que no me suele gustar es esta especie de interpretación de los resultados electorales a la carta, esta cosa media connoisseur de la cocina: las cosas negativas son de tal nivel de gobierno y las cosas positivas son de tal otro nivel. Yo creo que la sociedad hace una evaluación basic de la situación y piensa: “Las personas que yo elegí en la última oportunidad para que me ayuden a resolver mi vida cotidiana, ¿me ayudaron o no?”. Y te manda señales claras. Las elecciones son una foto secondánea de un tiempo que precede y de un tiempo que sigue, que uno no lo puede interpretar linealmente. Las señales que el electorado manda pueden ser perfectamente capitalizados por un espacio político como el nuestro, generando cambios, metabolizando esos mensajes sociales para poder reorientar la acción de gobierno y lograr transformar aquello que no conforma esta expectativa. Obviamente después dependerá de nuestra capacidad de análisis y de instrumentar los cambios que hagan falta.

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